Querido Diario: 22 de septiembre.

Caminamos con la firme creencia de que ciertos sentimientos, ciertas formas de cuidar y de amar con el alma, solo habitan en el territorio de lo ideal. Pensamos que son refugios exclusivos de nuestra imaginación, formas perfectas que moldeamos en la mente sabiendo que jamás se cruzarán con la realidad.
Y sin embargo, la vida tiene esa hermosa manía de sacudirnos las certezas. Hoy comprobé que lo que un día imaginamos camina por ahí. Descubrir la genuinidad en otra mirada, coincidir con alguien que siente y demuestra el afecto con la misma intensidad transparente que uno lleva por dentro, nos recuerda que no estamos locos por soñar bonito.
Nos demuestra que allá afuera, en este mundo a veces tan apresurado, existen almas gemelas en la forma de sentir. Lo que habita en la mente no es solo una ilusión pasajera; es, muchas veces, un recordatorio de que lo auténtico sí existe, y de que la vida siempre encuentra la forma de materializar la magia cuando menos lo esperamos.
«Con el alma, José»