Hasta en los lugares más cerrados, la vida encuentra por donde florecer.

No todo lo que nos rodea tiene que ser perfecto para que podamos seguir creciendo. Hay momentos en los que la vida parece ponernos límites, pero aun así, siempre queda un pequeño espacio para volver a florecer. No necesitas tenerlo todo resuelto. Solo necesitas no dejar de crecer, aun cuando las circunstancias no sean las que esperabas.

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