Querido Diario: 26 de septiembre, 2026

Hoy la vida me puso en el camino a alguien que comparte exactamente la misma visión que yo sobre los afectos en estos tiempos. Conversando, coincidimos en lo frustrante que puede llegar a ser en la actualidad mostrarse como una persona entregada, amorosa y detallista, en un mundo donde a menudo la autenticidad y el valor del compromiso parecen desdibujarse, sin importar géneros.
Llegamos a la conclusión de que, en ocasiones, uno siente que no pertenece a esta época; es como si nos consideráramos nativos de otra época, habiendo nacido en el tiempo equivocado. Nostálgicos de la era de nuestros padres, añoramos aquellos años donde el respeto por la pareja era ley, donde los detalles tenían un significado profundo y donde compartir la vida en común se valoraba con el alma.
Sin embargo, a pesar de esa sensación de desarraigo con el presente, conversando sobre esta misma coincidencia de criterios recordé que nunca hay que perder la fe. Como bien dice el refrán y dicta la esperanza: Dios no hace boca sin pan. Estoy convencido de que todos, de una u otra forma, estamos predestinados a cruzar nuestro camino con esa persona especial que nos complemente y nos llene a cabalidad.
La paciencia y la bondad nunca pasan de moda; solo hay que seguir esperando con el corazón abierto a que llegue el momento indicado.
«Con el alma, José»