
Hoy me siento profundamente decepcionado por el estado en el que se encuentra nuestra sociedad. Me topé con una noticia que me dejó pensando profundamente: una mujer ha sido acusada de maltratar físicamente a un hombre. Lo peor de todo no fue el hecho en sí —que ya es grave—, sino la reacción colectiva al leer los comentarios.
Era un desfile de burlas, mofas y chistes insensibles, especialmente de muchas mujeres que, irónicamente, son las primeras en levantar la voz cuando los roles se invierten. ¿Dónde quedó la tan proclamada empatía? ¿En qué momento decidimos que el dolor, el miedo y la vulnerabilidad de un ser humano son motivo de comedia según lo que digan sus genitales?
Si la situación fuera al revés, el grito en el cielo se escucharía en todas partes. Hablaríamos con justa razón de la normalización de la violencia de género, de la desprotección y del peligro al que nos enfrentamos. Pero como el afectado es un hombre que tuvo el valor de denunciar, la respuesta general fue minimizarlo, ridiculizarlo y castigarlo socialmente con el escarnio público.
Ver tantos comentarios riéndose de que un hombre haya tenido el coraje de alzar la voz contra su agresora me demuestra lo retrógrados que seguimos siendo. Mientras sigamos midiendo el sufrimiento con una doble vara, la violencia va a seguir ganando terreno, disfrazada de meme o de burla inofensiva. Qué tristeza da ver que, como sociedad, a veces avanzamos un paso, pero damos dos hacia atrás.
«Con el alma, José»
Verdaderamente así es, no creo que sea la primera vez que un hombre es la víctima en un caso como este, simplemente podemos deducir por la reacción recibida que estos casos no salen a la luz y no se hacen las denuncias. Mucha vergüenza.
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Lamentablemente 🤷🏾♂️
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