
Hay momentos en la vida en los que el caos irrumpe de golpe, sacudiendo nuestras estructuras y llenándonos de incertidumbre. En medio de esa tormenta, es natural sentir miedo, confusión y la sensación de que todo se desmorona. Sin embargo, el tiempo tiene el poder de transformar nuestra perspectiva.
Aquello que en su momento experimentamos como un huracán destructivo, con los años y la distancia necesaria, se revela como una fuerza necesaria. No venía a destruirnos, sino a limpiar el panorama, a barrer con lo que ya no nos servía y a despejar el sendero hacia donde realmente debíamos estar. La calma actual no es más que el resultado de entender que el viento, por más fuerte que soplara, solo estaba abriéndonos el camino.
Gracias por tan excelente reflexión.
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Un placer…🫶🏽
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