
Hay momentos en la vida en los que entregamos lo mejor de nosotros: tiempo, cariño, paciencia y comprensión. Sin embargo, por más que nos esforzamos, sentimos que nada de lo que hacemos parece tener valor.
Y es entonces cuando debemos comprender algo: no siempre se trata de cuánto damos, sino de dónde y a quién se lo estamos entregando. No tienes que desgastarte intentando demostrar tu valor donde constantemente te hacen sentir insuficiente.
Porque a veces no necesitas esforzarte más, sino reconocer que estás entregando lo mejor de ti en un lugar donde no saben apreciarlo.
Diario de Emociones 💜