El amor a veces tiene el mismo efecto de un hacha que rompe el mar de hielo que llevamos dentro.

A veces el corazón se cubre de hielo para sobrevivir a lo que le dolió. Y pasa tanto tiempo protegiéndose que acaba confundiendo la paz con no sentir nada.

Hasta que alguien se acerca y, con paciencia y ternura, despierta lo que creíamos perdido. Entonces asusta volver a sentir: hay heridas que sanaron, pero dejaron el miedo de abrirnos otra vez.

Quizás lo más profundo del amor sea eso: descubrir que podemos cuidarnos sin renunciar a sentir.

Diario de Emociones 💜

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